
¿Qué acciones implementaría para combatir la corrupción en el Quindío?
Lo que ha ocurrido en el Quindío es una vergüenza, porque las personas que han gobernado esta región no han estado a la altura de lo que se merece la comunidad. La corrupción es el peor mal que enfrenta Colombia. Lo que se roban los corruptos se lo están quitando en oportunidades a las personas más humildes, y acá se ha visto qué significa esa corrupción. Es además vergonzoso y a mí me duele, porque nosotros le estamos apostando a las mujeres en política como ejemplo. Yo fui gobernador al mismo tiempo que estaba Sandra Paola Hurtado y, de hecho, en alguna oportunidad me tocó participar en reuniones con ella y la exalcaldesa de Armenia Luz Piedad Valencia y era muy lamentable como procedían, actuaban y se relacionaban. Yo como presidente les puedo garantizar que vamos a venir a las regiones a presentar los proyectos que vamos a hacer, a construirlos con la comunidad, con una participación directa, explícita y transparente de gobernantes, de forma tal que se hacen visibles los proyectos, cómo se tramitan y cuáles son los procesos de contratación. Hay que hacerle seguimiento, porque habitualmente lo que pasa con la corrupción es que se roban la plata y después surge el escándalo. El antídoto es la transparencia, el seguimiento riguroso para ver cómo se desarrollan y rendir cuentas permanentemente, para que los ojos de la ciudadanía puedan estar encima de los que gobernamos.
¿Qué medidas impulsaría para garantizar que gobernadores, alcaldes, concejales y diputados sean sancionados por corrupción?
Este es un sistema y están articulados en todas las instancias de poder. Las instituciones más desprestigiadas de Colombia son los partidos políticos y los congresistas, porque un congresista tiene relaciones con alcaldes y gobernadores, es una cadena. La forma como nosotros lo hemos hecho es por medio de acuerdos públicos, donde todo lo que nosotros hacemos se ve y se responde por cada una de nuestras acciones. Lo que hace la consulta que ha liderado Claudia López es decirle a la sociedad que mire, es un proceso de educación ciudadana, porque a la corrupción se le trata de echar tierra, que no se vea, que no se sepa lo que está ocurriendo.
En Colombia el fiscal anticorrupción está procesado por corrupto, tres expresidentes de la Corte Suprema de Justicia hacen parte de lo que han denominado ‘el cartel de la toga’ y eso me permite hacer una reflexión: el problema no son las leyes. Ellos eran los que mejor conocían las leyes, entonces es un problema ético, que tiene que ver con los valores de las personas que llegan al poder. Eso está pegado del clientelismo y a esa forma de pagarlo todo con favores, pues ahí es donde está la clave de la lucha contra la corrupción, por eso nosotros avanzamos en la cultura de la legalidad y de la convivencia. Claro que necesitamos leyes, hay cantidad de cosas que se pueden hacer, trámites digitales y evitar la llamada puerta giratoria, entre otras. En el Quindío esta es una oportunidad de oro para que la comunidad se revele contra esa política que ha tenido el poder. En un departamento tan pequeño, con la riqueza que tiene, se tienen que revelar contra esos grupos que todos saben, eso no fue que de repente lo descubrieron. Una mujer que ha sido muy importante en el Quindío, que no es quindiana, es Claudia López, ella fue muy valiente de atreverse a denunciar ese poder tremendo que había acá y que todo el mundo sabe de quiénes son socios.
¿Cuáles cree usted que serían las estrategias idóneas para mejorar las cifras de desempleo en el Quindío?
Una buena parte del empleo en el Quindío está asociado con el sector público y si están los corruptos en el poder volvemos a lo mismo. El desempleo está asociado a la forma en cómo se maneja la política. El sector público en este departamento tiene muchas posiciones y ahí es donde se inventan contratos y puestos para ir pagando favores. Cuando usted no le debe nada a nadie y tiene transparencia, la gente puede aspirar por mérito, que es una palabra muy bonita que se pisotea constantemente. Nosotros nos hemos comprometido a crear un millón y medio de empleos en Colombia, lo vamos a hacer con acciones como la formalidad. Muy buena parte de la actividad en esta región es informal, eso significa que se hacen cosas y se generan recursos, pero no hacen parte de la cultura formal del empleo, no hacen aportes a la seguridad social, no tienen camino para una pensión y no reciben salud. Hay que entender que hay informalidad de la ilegalidad, pero la mayoría es legal, es gente que no está en la criminalidad y con la que hay que trabajar directamente y asociarla, buscar la formación para que su actividad se convierta en legal, acompañar con créditos y quitar una cantidad de barreras que tienen las personas para legalizarse. Eso lo pegamos con una apuesta por el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas. Toda esa cadena la podemos articular incorporando la formación en cada uno de los niveles. Este departamento tiene una gran riqueza, como es el turismo, que es una apuesta que tenemos que hacer en el Eje Cafetero. Otro tema fundamental para la riqueza del Quindío es el café, que aunque ya no sea como era antes sigue siendo importante.
¿Qué piensa usted sobre las consultas populares contra la megaminería?
Yo respeto las consultas populares, creo que son legítimas y son necesarias. Partimos de un principio, el tema ambiental es la riqueza de Colombia, hoy somos conscientes de eso. Hay unos que dicen que las consultas son un obstáculo para el desarrollo, pero para nosotros son el desarrollo. Hay que hacerlas con el rigor, con el conocimiento científico y saber distinguir las condiciones, porque los territorios son muy diferentes. Hay que buscar que la explotación sea ambientalmente viable, definir políticas de reforestación e iniciar proyectos productivos. Yo respeto las consultas, se pueden hacer en condiciones de información, para que la gente tome las mejores decisiones.
¿Cuáles serían las estrategias para evitar que delincuentes que han estado en la cárcel reincidan?
El problema más grande que tenemos ahora es la seguridad ciudadana, que es muy distinta a la rural. Dentro de esto hay una gran criminalidad asociada con el microtráfico, extorsiones y robos. El mayor impuesto que pagamos nosotros en Colombia es la corrupción, el contralor decía que se roban $50 billones al año, ahí se están robando la salud, la educación y los acueductos, entre otros. Otra forma que no se menciona es la extorsión, que hay mucha, es como las personas humildes pagan impuestos. Dentro de ese mundo de la criminalidad urbana hay unos que son los reincidentes, pero hay que entender muy bien eso, muchos de estos nunca han sido condenados, sino que son llevados a la Fiscalía y puestos luego en libertad. Hay que buscar mecanismos alternativos, como poner condiciones especiales a los que tienen que ver con violencia y uso de armas en otros programas sociales donde queden exhibidos. Hay que pensar en ese tipo de alternativas, porque el reto es que no lleguen a las cárceles, prevenir que se llenen de delincuentes esos centros. Hay que mirar el tipo de reincidencia, cuáles ya fueron condenados, unos tienen que tener un tratamiento inmediato, otros son unas sanciones sociales y buscar alternativas de eso. Siempre mirar que los jóvenes, por alguna razón, se salieron de la educación y necesitan atención especial.